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LA LLAVE (un relato)

Tengo ante mí una llavecita, muy vieja, retorcida por el óxido, sencilla. Está dispuesta sobre un cojín de seda naranja que le otorga cierta majestuosidad y atesta de su importancia.

Habrá tenido una historia, una función que quizá fue relevante o quizá no. Lo ignoro todo de su pasado por lo que no puedo contarlo. Hasta que me encontró…

Un hermoso día de mayo, en Segovia. En los jardines del Convento de San Juan de la Cruz. Habíamos ido a recogernos ante la tumba del santo en compañía de mi maestra de meditación, Gurumayi Chidvilasananda. Ya en los jardines, alguien le entregó esta llave y estuvo un rato jugando con ella mientras conversaba y se reía. Sin saber muy bien por qué, mentalmente le rogué: “Por favor, dame esta llave”. Nada más pedírsela, la lanzó por los aires hacia un pino que la engulló. Dejé que se marcharan todos antes de precipitarme a los pies del árbol en busca de mi tesoro. En vano.

Ahora ha venido a mi mano mientras escribo y puedo sentir el latido de mi corazón, como si lo compartiéramos. Despide calor….

Pasaron varios meses antes de que volviera al lugar con unas amigas. Subiendo por los jardines, les relataba riéndome de mí misma el episodio de la llave cuando, al irrumpir en la terraza, descubrí que habían cortado la hierba y que la llave me esperaba a la sombra de su pino.

Ante la sorpresa, mi mente se detuvo y me invadió una oleada de un amor tan exquisito como inefable. Había sido oída porque el amor siempre oye. Y amor era lo que experimentaba ante este aparentemente insignificante objeto. Un amor que reverberaba hasta los confines del Universo.

Quizá alguien se pregunte por qué no la encontré el primer día. Debo confesar que de haber ocurrido así, me habría ido con el ego muy satisfecho por diversas razones que prefiero no comentar dado su escaso interés. Tal como ocurrió, la actividad de mi mente quedó suspendida por la sorpresa y en ese vacío experimenté la auténtica belleza de la vida.

Querida llavecita. Le regalé un cojín de seda naranja y ahora vive conmigo, para mí clave simbólica de la realidad del Amor que mora en el corazón de los hombres y que podemos experimentar cuando se calma el oleaje de los pensamientos en la mente.

1 Comentario to “LA LLAVE (un relato)”

  • Gracias, Sylvie, por este hermoso texto que te revela como Bella y Sabia Narradora ante lo Esencial… Siempre me ha encantado tu manera de contar lo real con humor y de decriptar el sentido de las anécdotas que surgen sin preaviso para aportar luz al momento presente… (Esta historia me ha recordado otra que ocurrió en un huerto, en el corazón de un rincón de España que adoro!). Anne

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  • ~ Mercedes Rodríguez

    Sin imagen"He recibido el curso de "Las emociones: Un lenguaje" y quiero compartir mi experiencia. Me dedico a la educación desde hace muchos, muchos años, he asistido a varios cursos interesantes sobre educación emocional, inteligencia emocional,… que creía, hasta ahora, novedosos, pero éste ha sido, además, revolucionario. No es un curso duro sino tranquilizador y amable. Animo a todo el mundo a que lo haga. Gracias, Sylvie, por ponérmelo en el camino.

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